Introducción
Las suplicantes, de Esquilo, forma parte del canon trágico griego del siglo V a.C. (Zarco y Romero Borrallo). La obra desarrolla el mito de las cincuenta hijas de Dánao, llamadas las Danaides, quienes escapan de su tierra natal para evitar un matrimonio forzado con sus primos, los hijos de Egipto. A través de la trama, se abordan temas como la libertad, la agencia femenina y el conflicto entre la ley humana y la ley divina. De esta manera, la tragedia no solo recupera un mito, sino que también plantea cuestiones de ética y política que trascienden el contexto histórico original.
La elección de estos temas explora un conflicto universal y atemporal: la tensión entre la ley divina o moral y las leyes humanas o las convenciones sociales. Esta perspectiva permite analizar la obra desde una dimensión ética y otra política, que plantean cuestiones sobre la naturaleza de la justicia y los fundamentos del derecho de asilo. Estudiar la obra desde estas dimensiones permite reflexionar sobre la legitimidad de las convenciones sociales y la responsabilidad moral del individuo frente a la colectividad. Asimismo, la obra constituye una pieza fundamental para estudiar la representación y la agencia de la mujer en la literatura clásica, pues manifiesta una resistencia femenina que puede interpretarse como una forma de crítica frente a las estructuras del poder. Todo ello amplía la comprensión de las implicaciones éticas y políticas de la obra en la cultura griega antigua.
En consecuencia, el objetivo general de esta monografía es analizar cómo, en Las suplicantes, se contrasta el conflicto entre la ley divina y la ley humana. De ello se desprenden tres objetivos específicos: en primer lugar, examinar la agencia femenina de las Danaides y su resistencia colectiva a los estereotipos de género tradicionales; en segundo lugar, contrastar el concepto de la justicia divina — la ley implícita de los dioses — con los límites de la justicia humana y la razón del Estado; y, finalmente, analizar el dilema ético y político del rey Pelasgo, quien representa la tensión entre el deber moral y la conveniencia política.
La idea central de este análisis es que Las suplicantes retrata la lucha por la justicia divina frente a la opresión masculina. A través de la voz colectiva de las Danaides, la obra contrasta el enfrentamiento entre la ley divina y los principios morales, que trascienden la ley humana.
La agencia femenina y la resistencia colectiva
En Las suplicantes, las Danaides emergen como un coro que representa la voz colectiva que resiste a la opresión masculina. Su huida de Egipto y su posterior súplica en Argos representan un acto explícito de desobediencia que desafía la autoridad y la norma social que las reduce a objetos de intercambio político. Como señala Fernández Deagustini (2016), esta agencia femenina representa un elemento disruptivo, ya que las protagonistas “vulneran todos los límites: por un lado, porque abandonan el espacio privado y hacen de su conflicto un asunto público; por el otro, porque pretenden realizar una acción que se insinúa como violenta, escogiendo la muerte antes que la boda” (53).
Esta resistencia se organiza a través del coro, que, según Molina Zorrilla (2021), convierte la vulnerabilidad en un recurso persuasivo y performativo. De este modo, la acción de las Danaides, aunque en un contexto religioso, puede interpretarse como una representación de la oposición ética y de la resistencia femenina.
Ambos autores coinciden en que las Danaides representan un coro que ejerce una agencia política disruptiva. No obstante, la fuerza de dicha disrupción no deriva únicamente de su condición femenina, sino también de su transformación en suplicantes. Al invocar la protección divina, las Danaides rompen con su condición de víctimas y transforman su vulnerabilidad en un acto de resistencia. Así, su huida se convierte en una voz colectiva que muestra cómo la justicia divina trasciende y cuestiona la ley humana.
La ley divina como un fundamento ético incuestionable
La ley divina — representada por Zeus, protector de los viajeros — es un principio ético que impone el deber de piedad y confiere un estatus inviolable a las Danaides. El invocar a Zeus contrasta con el cálculo político de los humanos, representado por el rey Pelasgo. Como señala García Tornel Calderón (2021), “la tragedia griega narra un mito ya conocido por el público, pero lo contempla con el ojo del ciudadano que cuestiona sus valores fundamentales” (76), de modo que se aprecia una justicia divina que trasciende las leyes humanas y las juzga.
Esta perspectiva revela que el incumplimiento de los mandatos divinos — como ignorar la súplica de las extranjeras — conlleva inevitablemente un castigo, una consecuencia recurrente en el canon trágico griego. En consecuencia, las Danaides no solo buscan la protección inmediata, sino también legitimar su acto de desobediencia frente al orden político. Desde una perspectiva religiosa, su invocación reconfigura el poder y genera una legitimidad que cuestiona los fundamentos éticos.
El dilema de la ley humana, la ética y la política
La política se ve atrapada en la tensión entre el ser y el deber, un conflicto que García Pérez (2008) identifica como la base de lo trágico. Este dilema se manifiesta en el rey Pelasgo, quien está obligado a decidir entre actuar conforme a la ley divina de protección de las suplicantes y la conveniencia política de evitar una guerra con los egipcios. De este modo, Pelasgo evidencia la insuficiencia de la justicia humana, que está sujeta a un cálculo de riesgos políticos.
García Pérez explora este dilema como un conflicto ético y señala que “el personaje trágico navega entre dos terribles olas que lo azotan desde su interior, la Erinia, que no es otro ente que la conciencia, y desde el exterior, la imperiosa necesidad, que impone una tarea horrenda de cumplir” (108). En el caso de Pelasgo, la “imperiosa necesidad” es la presión política y la amenaza, mientras que la “Erinia” es su conciencia moral. García Pérez subraya que la decisión política es moral, ya que es un “deber que nace de la decisión, acto trágico por naturaleza del individuo pleno de angustia, porque, al decidir, su condición se confronta” (106).
Sin embargo, la decisión final de Pelasgo de proteger a las suplicantes no es una victoria de la razón, sino el triunfo de la ley divina sobre la ley humana, que priorizaría la conveniencia política. Esto se demuestra con la amenaza de suicidio de las suplicantes, que, lejos de ser una muestra de autonomía, debe interpretarse como el último recurso para mantenerse puras ante los dioses, un acto que encaja en la lógica religiosa de la tragedia. Así, la indecisión del rey Pelasgo y la resolución final evidencian los límites de la política cuando no se fundamenta en principios éticos.
Conclusiones
A lo largo de esta monografía se ha demostrado que Las suplicantes, de Esquilo, constituye una exploración del conflicto entre la ley divina y la ley humana, articulada a través de la resistencia femenina y el dilema político. De este modo, se sintetizan las ideas principales del análisis: las Danaides desafían los roles tradicionales al convertir su huida en un acto político, mientras que la ley divina las protege al considerarlas suplicantes, y la ley humana vacila en la figura de Pelasgo, quien se encuentra atrapado entre el deber moral y la conveniencia política.
La valoración crítica global que se desprende de esta monografía confirma que la obra de Esquilo es pionera en el canon trágico griego al tematizar dos conceptos: la autonomía femenina frente a la opresión y el derecho de asilo como imperativo moral que trasciende las fronteras políticas. La agencia colectiva del coro se convierte en la encarnación de un pensamiento crítico que cuestiona las estructuras de la ley humana y los principios de la ley divina.
En cuanto a la comprobación de la tesis central que guió este análisis — la lucha por la justicia divina frente a la opresión masculina —, el desarrollo de los argumentos permite sostenerla de manera fundamentada. La resolución final del conflicto, con la protección otorgada a las suplicantes, confirma que la ley divina prevalece sobre la ley humana. En última instancia, la tragedia surge del enfrentamiento entre la conciencia moral, basada en lo divino, y las exigencias pragmáticas del poder. Las suplicantes no solo legitima la resistencia femenina, sino que también denuncia la insuficiencia y la eventual injusticia de la razón del Estado cuando no se basa en principios éticos universales.
Obras citadas
Esquilo. Las Suplicantes. Edited by Project Gutenberg, traducido por Fernando Brieva Salvatierra, Universidad Nacional de México, 1921. Elejandria, https://www.elejandria.com/libro/link_descarga_libro/2015/5014.
Fernández Deagustini, María del Pilar. “Lo femenino en la literatura ateniense del período clásico: Suplicantes de Esquilo.” 22 ed., vol. 1, Phoinix, 2016, pp. 51-71. Memoria Académica, https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.14420/pr.14420.pdf.
García Pérez, David. “La angustia del ser y del deber en la tragedia griega.” Nova tellus, vol. 26, no. 2, 2008, pp. 103-120. SciELO, https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-30582008000200004.
García Tornel Calderón, Marcos. “Tragedia griega y justicia: Un análisis de las ideas de justicia y derecho en la tragedia clásica.” Revista Jurídica Derecho, vol. 9, no. 13, 2020, pp. 71-90. SciELO, http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2413-28102020000200005.
Molina Zorrilla, Isidro. “La violencia como recurso dramático en Suplicantes de Esquilo.” Estudios griegos e indoeuropeos, no. 31, 2021, pp. 21-34. Cuadernos de Filología Clásica, https://dx.doi.org/10.5209/cfcg.72720.
Zarco, Silvia y Eva Romero Borrallo. “Las suplicantes.” Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, 2021, https://www.festivaldemerida.es/programacion/las-suplicantes/.

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